Karma yoga

Hoy tengo el gusto de presentarte una colaboración de Laura Serghiescu, de Sendero Yoga, en el que nos cuenta magistralmente qué es el karma yoga o yoga de la acción. ¡Espero que te guste! Y no olvides que puedes compartir tu opinión sobre el artículo en los Comentarios abajo.   


Índice

  1. ¿Qué es el Karma yoga?
  2. La acción egoica en la sociedad actual
  3. Los principios del Karma yoga
  4. Claves para aplicar el Karma yoga en tu día a día

 

Cuando se trata de mantener una práctica de yoga constante, muchas personas me dicen que no tienen tiempo suficiente y eso suele suceder porque en su mente, limitan el yoga a esos 30 o 90 minutos que pasan sobre su esterilla.

Aun así, la vida te brinda un sinfín de oportunidades para practicar el yoga en cada momento y entenderlo ante todo como una serie de actitudes que te ayudan a relacionarte mejor con el mundo que te rodea y contigo mismo.

Hoy te quiero hablar del Karma yoga, también conocido como el yoga de la acción. El Karma yoga es un camino que se adapta muy bien al ritmo agitado del mundo moderno, enseñándote que incluso las actividades más comunes y corrientes pueden convertirse en una práctica de yoga.

 

¿Qué es el Karma yoga?

Uno de los promotores del Karma yoga más conocidos en el occidente es Mahatma Gandhi, quien dedicó toda su vida a unos ideales humanitarios impresionantes. Gandhi decía que la mejor manera de encontrarte a ti mismo es poniéndote al servicio de los demás.

En el mundo moderno, la idea de ponerse al servicio de los demás está asociada con el voluntariado o con ayudar a los demás sin pedir nada a cambio. Todo eso es perfectamente coherente con los principios del Karma yoga.

Karma yoga

Aun así, el concepto es mucho más amplio y para que lo entiendas mejor, exploraremos algunos pasajes del Bhagavad Gita, un texto de referencia en la cultura hindú que describe en profundidad la idea de Karma yoga.

Según el texto, el Karma yoga implica llevar a cabo las tareas y actividades que te corresponden en esta vida (dharma) sin apegarte a los resultados de tus acciones (karma).

En otras palabras, avanzar con dedicación, entusiasmo y dando lo mejor de ti en el camino que has escogido y al mismo tiempo, renunciar a todas tus expectativas.

La idea de renuncia ha sido muy presente en el ámbito yogui a lo largo del tiempo, especialmente en las épocas marcadas por el ascetismo. Aun así, renunciar no implica necesariamente irte a una montaña para meditar, sino vivir en el mundo manteniendo una actitud constante de desapego. En el Bhagavad Gita, la idea de renuncia tiene dos matices:

  • Renunciar a las acciones motivadas por deseos egoicos (sannyaasa), o en otras palabras, analizar si tus deseos u objetivos realmente te traerán esa felicidad interior que buscas.
  • Renunciar a los resultados de tus acciones (tyaga), o en otras palabras, desapegarte de la meta final y enfocarte más en vivir el proceso.

Al mantener esta actitud interna de renuncia, logras purificar tu mente y avanzar en tu camino personal y espiritual.

 

La acción egoica en la sociedad actual.

El Bhagavad Gita clasifica las acciones que uno puede llevar a cabo en 3 categorías:

  • acciones sin expectativa o apego a los resultados.
  • Acciones egoicas, a través de las cuales uno busca su propio placer y satisfacción.
  • Acciones inconscientes, que muchas veces dañan a los demás.

La segunda categoría suele estar muy presente en la sociedad actual. Desde pequeños estamos expuestos a un montón de condicionamientos y se nos inculca la idea de que todo lo que hacemos tiene que brindarnos un beneficio inmediato: portarnos bien para recibir un juguete en Navidad, sacar buenas notas para que nos quieran y nos acepten, estudiar una carrera para encontrar un trabajo, tener dinero para comprar un montón de cosas, irnos de vacaciones para poder ser felices, etc.

Todo eso no es necesariamente malo, pero muchas veces lleva consigo la receta del sufrimiento, porque cada vez que las expectativas de tu ego no se cumplen, llegas a sentir dolor y desdicha.

Una de las ideas fundamentales detrás del Karma yoga y del yoga en general, es que dejes de identificarte con ese yo pequeño y limitado, que vive enclaustrado entre las nociones de: yo, mío, mí, para mí. Eso implica aprender a soltar tus expectativas personales, haciendo lo mejor que puedas y dejando que la vida se encargue del resto.

En ese sentido, el Karma yoga es una de las maneras más rápidas para disolver el ego y la sensación de separación, ya que te saca de tu propia individualidad y te invita a poner el enfoque en todo aquello que puedes aportar en tu entorno.

Los principios del Karma yoga

A continuación, veremos algunos de los principios básicos que subyacen en la idea de Karma yoga:

  • Pureza en tus intenciones, pensamientos y acciones, o en otras palabras, cultivar el Sattva guna en tu vida.
  • Desapego: desapegarte de tus objetivos y acciones egoicas. Esto te liberará de las cargas emocionales y mentales que surgen cuando te aferras a un resultado positivo (estrés, miedo, preocupación).
  • Sabiduría y discernimiento: analizar la naturaleza de tus objetivos para ver si son objetivos genuinos que aportan valor en tu entorno o son simplemente caprichos de tu mente.
  • Ecuanimidad y aceptación: superar la necesidad de clasificar todas las experiencias como buenas o como malas, y aprender a mirarlas desde la neutralidad.
  • Presencia y dedicación: llevar a cabo tus actividades con atención plena y entusiasmo.
  • Devoción (Ishvara Pranidhana): tal vez este es el principio central del Karma yoga; Ishvara Pranidhana implica entender que nada sería posible si no fuera por la voluntad de una fuerza superior; mantenerlo presente es fundamental para cultivar el desapego y aplicar el Karma yoga en tu vida.
Karma yoga

Todos estos principios sugieren que el Karma yoga no implica solamente actuar, sino actuar con consciencia, dedicación y desapego.

 

Claves para aplicar el Karma yoga en tu día a día.

A diferencia de otros tipos de yoga tradicional (Bhakti, Jnana y Raja yoga), el Karma yoga puede ser practicado en cualquier momento del día, ya que no depende de una determinada técnica.

A continuación, te daré algunas claves para incluir la actitud del Karma yoga en tu vida diaria:

1. Realiza tus actividades con atención plena y elimina el multitasking.

Todas las acciones que llevas a cabo a lo largo del día representan una oportunidad para practicar el Karma yoga. Desde este punto de vista, el Karma yoga es una especie de meditación activa que te ayuda a cultivar el estado de presencia. Mantenerse en el presente las 24 horas el día es un tremendo reto para el ser humano moderno porque estamos expuestos a millones de estímulos.

Aun así, realizar por lo menos algunas de tus actividades con consciencia es algo totalmente alcanzable.  Esto te ayudará a enfocarte más en el proceso de la acción, que en los resultados finales.   

2. Contribuye en tu entorno.

Por otro lado, cultivar tu atención plena te permitirá estar mucho más atento a todo lo que sucede a tu alrededor.

De esta manera, notarás que la vida te pone delante muchísimas oportunidades para contribuir, ya sea regalándole una sonrisa a alguien que pasa por la calle, ayudando a una persona mayor con su bolsa del supermercado, cediendo tu lugar en el metro o cocinando una cena rica para tu familia. Todo eso puede ser Karma yoga.

3. Actúa por un deseo genuino de bondad y sin esperar que te devuelvan el favor.

Cuando se trata de dar, muchas veces nos inventamos una especie de contratos no escritos, especialmente en las relaciones cercanas. Por ejemplo: yo hago la comida y a ti te toca limpiar o estoy atenta contigo porque espero lo mismo de ti en un futuro.

Repartir responsabilidades es perfectamente normal, pero es importante que lleves a cabo tus tareas con amor y naturalidad, sin mantener un registro de todo lo que has hecho tú versus los demás.

El Karma yoga implica actuar por el simple hecho de actuar.

4. Da lo mejor de ti, pero sin olvidarte de ti.

Implícate en cualquier cosa que hagas, y hazla lo mejor que puedas en ese momento, pero no te olvides de ti y no te exijas de más. Recuerda que el Karma yoga es ante todo un acto hecho con amor y dedicación, no un sacrificio.

En general, el sacrificio es un mecanismo del ego que lleva detrás una intención personal: me sacrifico para obtener algo, ya sea aceptación, cariño, aprecio, etc.

Puedes pensar que es muy noble estar siempre disponible para los demás, incluso cuando te sientes exhausto, cansado o sin energía, pero en realidad no puedes aportar nada de lo que tú no tengas. 

 

En conclusión, el Karma yoga es una actitud interna frente a la vida que te permite mirar con ojos diferentes el mundo que te rodea. Es una práctica constante de atención, bondad, compasión, perdón y valentía a través de la cual llegas a ser más consciente de tus intenciones, tus pensamientos y tus acciones.


 

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