Your journey begins here

They say the teacher appears when the student is ready . I seem to have taken 40 years to be prepared for this trip but in the end… here I am, carrying a backpack and eager to begin . What am I talking about ? Yoga , of course , that this is all about .
The truth is that I have been 15 years practicing yoga, or rather, believing that I practiced . It all started , as most Westerners who come to yoga (and like many other love stories), in a gym. To be honest, I think I started by snobbery, it sounded pretty exotic, alternative, and I decided to try .
I could say that it was an instant crush but it would not be true. I have spent many years flirting with yoga, but surely guided by my masculine side, I refused to commit . Until I moved to San Francisco and began to discover new styles of yoga : Iyengar, Vinyasa, Bikhram, Aerial yoga. I was amazed to see that everyone here does yoga. And I started practicing more assiduously than ever, wandering in all studies of San Francisco and some of Marin County, doing workshops, meeting new teachers every week. My old tracksuit pants and top from Zara suddenly did not seem enough, and started visiting the fashion stores for yoga: Lululemon , Lucy (a bit cheaper), and spending a good dough in yoga clothes. And the overnight I became a yoga junkie , who could hardly wait until the next day to continue practicing.
And in the midst of this turmoil, suddenly, the questions arose: what is all this? And what does it have to do with what I’ve been doing so far? Is it just fitness disguised spiritual quest , or vice versa? Does it keep any relationship with yoga that is practiced in the East? And above all, what makes it so addictive ?
The love story was completed, I had crossed the pure physical attraction : the compromise was inevitable.
So I decided to embark on an intensive training to help me find answers and discover the philosophy behind the mere physical practice of asanas. I looked for one of the best San Francisco studios (Yoga Garden of San Francisco), solved some logistical problems, as finding someone to care for my four year old daughter for a month , Monday to Saturday , 8am to 7pm (luckily she has a great step sister who was willing to do it), and I jumped.
And my journey begun a week ago now, a journey that I know will change my life. I have started this blog if you want to join me.
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Your journey begins here

Dicen que cuando el alumno está listo aparece el maestro. Parece que he tardado 40 años en estar preparada para este viaje pero al fin… aquí estoy, con la mochila a cuestas y ansiosa por empezar. ¿Que de qué estoy hablando? De yoga, por supuesto, de eso va todo esto.
La verdad es que llevo 15 años practicando yoga, o mejor dicho, creyendo que lo practicaba. Todo empezó, como para la mayoría de los occidentales que se acercan al yoga (y como muchas otras historias de amor), en un gimnasio. Para ser sincera, creo que empecé por esnobismo, sonaba bastante exótico, alternativo, y decidí probar.
Podría decir que “el flechazo fue instantáneo”, pero no sería cierto. He pasado muchos años flirteando, coqueteando con el yoga, pero, seguramente guiada por mi lado masculino, rechazaba comprometerme. Hasta que vine a vivir a San Francisco y empecé a descubrir nuevos estilos de yoga: Iyengar, Vinyasa, Bikhram, Mysore, Aerial yoga. Me asombró comprobar que aquí todo el mundo hace yoga. Y comencé a practicar con mayor asiduidad que nunca, peregrinando por todos los estudios de San Francisco y alguno de Marin County, haciendo talleres, conociendo profesores nuevos todas las semanas. Mis viejos pantalones de chandal y el top de Zara de repente no me parecían suficiente, y empecé a visitar las tiendas de moda para yoga: lululemonLucy, y a dejarme una pasta en mi nueva indumentaria. Y de la noche a la mañana me convertí en una yonki del yoga, que a duras penas podía esperar hasta el día siguiente para seguir practicando.
Y en medio de este torbellino, de repente surgieron las preguntas: ¿qué es todo esto? ¿y qué tiene que ver con lo que yo he estado practicando hasta ahora? ¿Es solo fitness disfrazado de búsqueda espiritual, o viceversa? ¿Guarda alguna relación con el yoga que se practica en Oriente? Y sobre todo, ¿qué es lo que lo hace tan adictivo?
La historia de amor se había consumado, había traspasado la pura atracción física: el compromiso era ya inevitable.
Así que decidí embarcarme en un entrenamiento intensivo que me ayudara a encontrar respuestas y a descubrir la filosofía que hay detrás de la mera práctica física de las asanas. Busqué el mejor estudio de San Francisco (Yoga Garden of San Francisco), solucioné algunos problemas logísticos, como encontrar a alguien que cuidara de mi hija de cuatro años durante un mes, de lunes a sábado, de 8am a 7pm (por suerte tiene una hermana estupenda que estaba dispuesta a hacerlo), y me lancé.
Y ya llevo una semana de viaje, de un viaje que ya sé que va a cambiar mi vida. He iniciado este blog por si quieres acompañarme.
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