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Cosas que pasan en tu cerebro durante el yoga

Tu cerebro durante el yoga

Todos sabemos que el yoga hace maravillas para la mente. Incluso los principiantes de asana, pranayama y meditación tienen la sensación de una mayor estabilidad y claridad mental durante y después de la práctica.

Ahora, gracias a sofisticadas tecnologías de imagen cerebral, la neurociencia está demostrando lo que los profesores y los profesionales conocían desde siempre: que el yoga y la meditación puede literalmente cambiar tu cerebro. Pero, ¿qué está pasando ahí arriba? Echa un vistazo dentro: un conocimiento básico de la anatomía y las funciones del cerebro puede servir de hoja de ruta práctica para tu viaje interior.

¿Qué pasa en las distintas partes del cerebro durante el yoga?

El lóbulo frontal es el centro de las funciones cognitivas mayores, incluyendo la planificación, la discriminación, el pensamiento abstracto, la personalidad y la conducta. La Escuela de Bihar se refiere a la práctica de la respiración de kapalabhati como “purificación frontal del cerebro”, debido a los efectos de rejuvenecimiento que tiene en esta área del cerebro.

Conocida como la sede de funcionamiento consciente, el lóbulo frontal es la parte más grande de su cerebro. Está dividido en los hemisferios derecho e izquierdo. En el nivel físico, el hemisferio derecho controla el lado izquierdo del cuerpo, y el hemisferio izquierdo controla el lado derecho. En el nivel del cuerpo sutil, ida nadi (el canal de energía lunar) está conectado a la mitad derecha del cerebro, y pingala Nadi (el canal de la energía solar) está conectado a la parte izquierda del cerebro.

Tu cerebro durante el yoga.

La neurociencia demuestra cómo el yoga y la meditación pueden mejorar tu cerebro.

 

La parte anterior del lóbulo frontal, la corteza prefrontal, es la parte más evolucionada del cerebro y es responsable de las capacidades positivas como la concentración, la felicidad, la creatividad y el pensamiento racional. Los estudios que utilizan EEG han demostrado que la meditación fortalece la comunicación entre la corteza prefrontal y otras áreas del cerebro.

La neurociencia prueba los beneficios de la meditación para el cerebro.

La neurociencia prueba los beneficios de la meditación para el cerebro.

Aproximadamente del tamaño de un guisante, la hipófisis es la glándula maestra del sistema endocrino, regula la producción y la liberación de hormonas que controlan el crecimiento, el metabolismo y la función de otras hormonas. En un nivel más sutil, la glándula pituitaria está relacionado con el sexto chakra o ajna. Ajna significa literalmente “centro de mando”.

Los neurotransmisores actúan como mensajeros químicos del cerebro, se ocupan de la transmisión de información entre las células nerviosas. Los trastornos neurológicos son a menudo el resultado de un neurotransmisor defectuoso, por ejemplo, los bajos niveles de un neurotransmisor llamado GABA están relacionados con la depresión y la ansiedad. Estudios recientes muestran una asociación entre la práctica regular de asanas y el aumento de los niveles de GABA.

El tronco cerebral, que conecta el cerebro y la médula espinal, juega un papel crucial en la digestión, la frecuencia cardíaca, y la respiración diafragmática. Las neuronas que se encuentran en el tronco cerebral envían un impulso nervioso a la membrana, que hace que se contraiga, iniciando de este modo la inhalación.

Un estudio de 2010 encontró que los sujetos que meditaron 30 minutos al día durante ocho semanas tuvieron una reducción de la materia gris en la amígdala-que está relacionado con el miedo y la ansiedad.

El cerebelo controla el equilibrio, la coordinación muscular, los reflejos y el movimiento. La práctica de asana sería imposible sin ella.

El sistema límbico está compuesto de las estructuras relacionadas con la memoria y la emoción, tales como el hipocampo, la amígdala, el tálamo y el hipotálamo. Un estudio de 2010 encontró que los sujetos que meditaron 30 minutos al día durante ocho semanas tuvieron una reducción de la materia gris en la amígdala, que está vinculada al miedo y la ansiedad, y un aumento de la materia gris en el hipocampo, que juega un papel vital en la formación de la memoria.

El centro de procesamiento visual primario del cerebro, el lóbulo occipital te ayuda a seguir visualmente la clase de yoga. Y puedes agradecer al lóbulo temporal tu capacidad de procesar las instrucciones verbales para las posturas, ya que es responsable de la percepción auditiva.

El lóbulo parietal está asociado con el movimiento de las extremidades, la comprensión del habla, y la detección del dolor. De acuerdo con un estudio publicado en la revista Journal of Neuroscience, en abril de 2011, los escáneres cerebrales de esta región han demostrado que la meditación consciente puede reducir drásticamente la sensibilidad al dolor, incluso más que la morfina.

Así que, la próxima vez que practiques yoga, recuerda cómo está trabajando y mejorando tu cerebro.


 

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