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¿Tengo que ser un Jedi para practicar Yoga? ;-)

Llevo más de 20 años practicando yoga. Cuando empecé no estaba tan de moda como ahora, y mucho menos en España. No sé exactamente qué me impulsó a cruzar la puerta de la sala de aquel gimnasio para tomar mi primera clase. En aquel momento no era una disciplina conocida, y me sonaba a algo exótico, por el nombre y su origen hindú. Supongo que fue mi natural curiosidad lo que me llevó a probar. No he dejado de practicar desde entonces, el yoga me ha ayudado siempre y en muchos sentidos, así que, volviendo la vista atrás, me alegro mucho de haber cruzado aquella puerta.

Sin embargo, me consta que muchas personas no se atreven o no quieren dar ese primer paso. Y el primer paso es el más importante, el único que si no se da, impide todo el camino. Y no lo hacen porque siguen existiendo muchos prejuicios en torno al yoga. No sabéis cuántas veces he oído a amigos y conocidos eso de: no, el yoga no es para mí, si no llego ni siquiera a tocarme los pies, o yo prefiero algo más fuerte, el yoga es demasiado tranquilo, etc., etc. A menudo, un argumento y su contrario tienen ambos el mismo efecto disuasorio.

En esta entrada, intentaré desmontar algunos de estos mitos que alejan a la gente del yoga.

El yoga es demasiado difícil para mí, no soy lo bastante flexible, etc.

Vivimos en la era del Instagram Yoga, y nos vemos bombardeados a todas hora por fotos y mini vídeos de jóvenes atléticos, efectuando posturas imposibles de yoga muy avanzado. Ya expliqué en otra entrada por qué estoy en contra de esto. El yoga no es eso. El efecto de estas fotos y vídeos con frecuencia es disuasorio.

Muchas personas me dicen que no prueban el yoga porque no son lo bastante flexibles, o fuertes. En palabras de Judith Hanson Lasater: el yoga no consiste en tocarse los pies, sino en lo que aprendes en tu camino hacia abajo.

 

El yoga es demasiado fácil para mí.

Otras veces me he encontrado con personas que piensan que el yoga es una disciplina lenta y aburrida, que es todo cuestión de sentarse y meditar. A estas personas les digo siempre que hay muchos tipos de yoga. Y las invito a probar una clase de Ashtanga Vinyasa Yoga. Al terminar ya no piensan lo mismo 😉

 

El yoga es para gente “con problemas”.

Otros piensan que el yoga es solo una terapia, generalmente para gente con problemas mentales. A estos les diría, por un lado: quien esté libre de problemas mentales que tire la primera piedra. Y por otro lado que no es necesario que te hayan diagnosticado una patología mental o nerviosa para encontrar en el yoga un aliado. De hecho, la gente más equilibrada que conozco practica yoga (y viceversa).

 

El yoga es para gente sin problemas de salud.

También hay personas que me cuentan que no se atreven con el yoga porque tienen problemas de espalda o de otro tipo. Obviamente, ante un problema de salud conviene siempre consultar con el médico. Dicho esto, el yoga se utiliza como terapia para muchas patologías tanto físicas como mentales, y la ciencia prueba continuamente su eficacia como tratamiento de algunas enfermedades.

 

Soy demasiado mayor para el yoga.

Nunca es demasiado tarde para empezar con el yoga. Suelo decir que si puedes respirar, puedes hacer yoga. De hecho el yoga puede ayudar mucho a las personas de edad avanzada ya que mejora su flexibilidad y equilibrio, evita la pérdida de masa muscular y levanta el estado anímico.

 

Soy demasiado joven para el yoga.

Cuanto antes se empiece, mejor. De hecho, lo ideal es empezar desde niños. El yoga para niños es una actividad excelente, ya que contribuye a su desarrollo físico y emocional. Igualmente en la adolescencia puede ayudar a los jóvenes a enfrentar esta etapa de cambios con mayor seguridad en sí mismos y autoestima.

 

El yoga no es para hombres.

Durante siglos, el yoga ha sido una disciplina exclusiva del género masculino. Hasta el siglo pasado, las mujeres tenían prohibido practicar yoga. Fue el gran maestro Tirumalai Krishnamacharya el primero en introducir a una mujer en el yoga. Sin embargo, al llegar a Occidente el yoga fue ganando adeptas, hasta convertirse como es hoy día en una actividad mayoritariamente femenina.

Robert Downey Jr.

El actor Robert Downey Jr. practica yoga habitualmente.

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Lebron James, famoso jugador de la NBA, es también conocido por su afición al yoga.

Pero el yoga ofrece también grandes ventajas a los practicantes varones, por supuesto. En EEUU han nacido incluso estilos particularmente enfocados a los hombres.

 

¿Yoga? No, yo paso de sectas.

Por suerte cada vez menos, pero todavía hay quien considera la disciplina yóguica como algo esotérico, secreto o poco claro. Sin ir más lejos en uno de los últimos retiros que organicé, uno de los asistentes (por cierto adorable), confesó en el círculo de despedida que cuando se apuntó al retiro tenía cierto temor a que fuera una secta 😉

Nada de eso, no hay secretos, ni rituales de iniciación ni arcanos de ningún tipo en yoga. El yoga es para todo el que quiera abrazarlo. Sin trampa ni cartón.

 

No me va el rollo hippie o new age.

Tranquilo, por mucho yoga que practiques no te van a entrar ganas de vestir flores en el pelo, a menos que te vaya el estilo happy flower, en ese caso, tú mismo.

Es cierto que las palabras paz y amor se repiten con frecuencia en las clases, y también son innegables las conexiones históricas del yoga con el movimiento hippie, allá por los años 70 del siglo pasado. Pero hoy día, de verdad, una cosa no lleva a la otra. 

 

 

El yoga es una religión.

Es cierto que está presente en algunas religiones, pero no es una religión en sí mismo. Es decir, algunas religiones incluyen el yoga pero el yoga no incluye ninguna religión. Uno puede ser completamente agnóstico, y realizar sus asanas “religiosamente” todos los días. Del mismo modo que puede hacerlo un católico practicante, un musulmán, un judío, un budista o un hindú.De hecho tanto el budismo como el hinduismo tienen muchas cosas en común con el yoga y se originaron en la misma tradición espiritual del lejano Oriente. Pero, insisto, son cosas diversas.

 

Hay que ser vegetariano para practicar yoga.

Otra objeción frecuente a la hora de practicar es que mucha gente no está dispuesta a renunciar a determinados hábitos alimentarios o de otro tipo. Por ejemplo algunos me dicen que no quieren cambiar de estilo de vida, que quieren seguir saliendo con los amigos y tomándose un par de copas.

El yoga solo nos ayuda a conectar mejor con nuestro cuerpo, a volver a escucharlo con claridad, como cuando éramos niños. Y esto, a veces, nos lleva a darnos cuenta de que ya no nos apetecen determinadas comidas o bebidas. Pero nadie obliga a nadie en yoga.

Lo único que todavía no me han preguntado es si hay que ser un Jedi para practicar yoga. Pero por si acaso tengo ya la respuesta preparada: no, pero mal no te hará.

 


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2 comentarios
  1. Julia
    Julia Dice:

    Hola!
    Es un artículo muy bueno y divertido. Resume muy bien las típicas excusas que pone la gente para no probar el yoga, parece que saben que es adictivo 😛
    Saludos!
    Julia
    Yoguineando Blog

    Responder
    • Noelia Insa Satorre
      Noelia Insa Satorre Dice:

      ¡Gracias, Julia! Así es. Pero ya se sabe, quien quiere algo encuentra un modo, quien no, encuentra una excusa 😉
      Un saludo.

      Responder

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