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NO al Instagram Yoga

Normalmente no suelo ser tan tajante en mis afirmaciones. Y ya expliqué en otra entrada que en esto de las nuevas tecnologías y el yoga no me cuento ni entre los aférrimos detractores ni tampoco entre los que defienden que todo vale. Sin embargo, tengo motivos para pronunciarme así de claramente en contra del Instagram Yoga. Y con Instagram Yoga me refiero al yoga que vemos en las fotografías de Instagram y otras redes sociales:

  • Como su propio nombre indica las fotografías, o instantáneas, solo captan eso: el instante. Y el yoga, aunque se trata de estar siempre aquí y ahora, implica un proceso. Nos muestran a yogis y yoginis ejecutando posturas imposibles, cercanas al contorsionismo y la acrobacia, pero no nos cuentan cómo han llegado hasta esa pose. No narran el previo calentamiento y preparación del cuerpo para adoptar esa asana. Y sobre todo, nada dicen sobre todos los años de práctica diaria que cada uno de esos yogis ha llevado a cabo antes de alcanzar la perfección en la postura.

 

  • Se generaliza un modelo de yogi que no tiene por qué ser el único. La mayoría de estas fotos y vídeos muestran mujeres y hombres jóvenes, delgados, musculosos, y, usualmente, blancos. Es cierto que la práctica habitual del yoga mejora considerablemente el aspecto físico y desarrolla masa muscular, pero no todos los que practicamos somos Barbies y Kens. El problema que veo es es que esto puede acercar al yoga a gente con falsas expectativas, que busquen solo un objetivo físico, cuando el principal objetivo de un yogi es fundamentalmente espiritual. Y, por otro lado, puede alejar del yoga a otras personas simplemente porque no se sienten identificados con los modelos que ven en las redes y piensan que el yoga no es para ellos. Esto es trágico.

 

  • La gran mayoría de las imágenes que aparecen en Instagram, muestran posturas de yoga avanzado que, como he dicho, tienen mucho de contorsionismo. Llevo más de 20 años practicando yoga, soy capaz de hacer muchas de estas posturas, pero cuanto más practico más me doy cuenta de que el auténtico estado de yoga se alcanza con las posturas más sencillas, incluso solo con la respiración. Si uno puede hacer una de estas posturas, pero a duras penas puede respirar en ella, eso NO es yoga. Por eso he dejado de colgar mis propias fotografías en posturas difíciles, porque pueden dar una falsa idea de lo que realmente es el yoga. Además, pueden incitar a alguien a intentarlas sin estar preparado y llevarle a una lesión, o pueden disuadir a otros de empezar a practicar porque se consideran incapaces de lograr esas posturas. Me vienen a la mente muy a propósito de esto,  las palabras de Pattabhi Jois, creador de Ashtanga Vinyasa Yoga: el yoga es una práctica interna, el resto es solo un circo.

Yoga is an internal practice

 

  • Esta ostentación de fuerza, equilibrio y flexibilidad que llevan a cabo los protagonistas de las fotos me da la impresión (tal vez equivocada), de que tiene mucho de ego. Sin embargo, uno de los objetivos del yoga es combatir el ego. Suelo decir que se trata de derrotar el ego para conquistar el verdadero Yo.

Dicho esto, quiero añadir que no pretendo juzgar a nadie. Probablemente muchos de los que cuelgan sus fotos y mini vídeos en internet lo hacen con buena intención, tal vez pensando en difundir el yoga. En mi opinión, el fin es loable pero el medio equivocado. Por otra parte, muchas de las estrellas del Instagram Yoga son verdaderos yogis, con una práctica consistente y sólidas bases. Por ejemplo la famosa Kino McGregor. Ella ha escrito tres libros sobre yoga, ha producido 6 dvds, da conferencias y talleres por todo el mundo, ha fundado una revista (www.miamiyogamagazine.com)… En fin, toda una vida consagrada al yoga. Pero, para mí, lo mejor de sus fotos en Instagram son sus comentarios, siempre llenos de palabras inteligentes.

¿Qué opinas tú? No olvides dejarnos tus comentarios abajo.

Namasté.

2 comentarios
  1. Julia
    Julia Dice:

    Muy cierto, pero el reto está en diferenciar los verdaderos yoguis de los barbies y kens así como no dejarnos llevar por la belleza de la foto o video en cuestión.
    Yo descubrí el yoga en Instagram y he de decir que al principio recomendaba a todo el mundo empezar también a través de esta aplicación. Ahora creo que es un error enorme sobre todo si das con los yoguis equivocados.
    Yo decidí asistir también a clases con profesores geniales con los que estoy aprendiendo mucho pero sí que es verdad que al principio mi práctica del yoga se dedicaba a imitar lo que veía en las fotos y videos de Instagram.
    Hablé también hace poquito de esto en mi blog. Aquí dejo la entrada:
    http://yoguineando.com/2016/01/24/quieres-ser-una-estrella-del-yoga/

    Responder
    • Noelia Insa Satorre
      Noelia Insa Satorre Dice:

      Gracias por tu comentario, Julia. Creo que tienes razón, Instagram puede ser un buen medio de dar a conocer el yoga a personas que lo desconocen. Pero como tú dices, para aprenderlo bien hay que acudir a clase. Un abrazo.

      Responder

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