Hacerse mayor es más fácil con yoga. (A propósito de la Newsletter de S. Ramaswami)

La última Newsletter del maestro Srivatsa Ramaswami se titula Ageing. La traducción literal sería ‘envejecer‘. Sin embargo, he evitado deliberadamente usar esta palabra en el título de mi entrada, ya que, en español, este vocablo tiene connotaciones muy negativas. Si hablamos de objetos, viejos son aquellos deslucidos, estropeados e inútiles. Y, lamentablemente, la palabra vejez para referirse a una etapa de la vida de una persona, se suele asociar a decadencia, soledad, incluso enfermedad y tristeza. Por eso he preferido la expresión ‘hacerse mayor‘.

Afortunadamente, en español contamos con esta bonita expresión: ‘hacerse mayor’, que literalemente significaría ‘llegar a ser más grande’. A medida que una persona cumple años, crece en experiencia, sabiduría, y muchas veces también en compasión y tolerancia. Por eso no me gusta decir que una persona es vieja sino mayor.

Sueño con un mundo en que todos podamos disfrutar de la última etapa de nuestra vida dignamente y en compañía. De la misma forma que pienso que todos los niños tienen el derecho inalienable a una infancia feliz. En realidad creo que niños y mayores tienen mucho en común. Aunque por motivos diferentes, observo que ambos comparten una misma actitud ante la vida: una actitud lúdica y despreocupada, divertida y hasta cierto punto indiferente.

Sin embargo, los mayores muchas veces se enfrentan a problemas que nos les permiten disfrutar de esta etapa de sus vidas. En su Newsletter de marzo, Ramaswami analiza cómo el yoga puede ayudarnos no solo alcanzar la ancianidad con salud, sino también a aceptar los cambios que cumplir años conlleva. Esto último es, en ocasiones, uno de los retos más difíciles a la hora de vivir una senectud feliz.

Srivatsa Ramaswami, autor del libro La obra Completa del Vinyasa Yoga.

 

A continuación traduzco la carta del maestro:

Los cambios ocurren todo el tiempo. Patanjali reconoce tres cambios o transformaciones llamadas parinama-s. En primer lugar, los cambios en una persona debido a circunstancias llamada avastha parinama. Luego, los cambios que se producen debido al paso del tiempo llamado lakshana parinama. Luego, por supuesto, las transformaciones provocadas por los esfuerzos individuales específicos sobre uno mismo. Estas actividades específicas que ayudan a llevar a cabo cambios fundamentales de las cualidades latentes pero inherentes o dharmas se llaman dharma parinama – como con la práctica yóguica uno es capaz de transformar una mente distraída habitualmente en una mente o chitta que puede permanecer en un estado de enfoque intenso llamado ekagrata. Esta transformación se llama ekagrata parinama.

Todo el mundo pasa por los cambios provocados por el tiempo. Estos cambios o avastha parinama se ven durante un período de tiempo. El pelo negro se vuelve gris o se adelgaza. La piel pierde la humedad lentamente y se arruga. Los músculos pierden su tono y empiezan a caer. Las señales de envejecimiento son inconfundibles.

Al igual que los cambios visibles, hay cambios invisibles que tienen lugar dentro del cuerpo con el tiempo. Mi Guru diría que varios órganos internos incluyendo el corazón tienden a ser desplazados de sus posiciones con el paso del tiempo, las inversiones regulares (sirsasana, sarvangasana) ayudarían a disminuir el descenso de estos órganos. Pero uno debería también entender que los cambios en los diversos órganos vitales pueden ser retardados por el Yoga y el estilo de vida saludable, pero no pueden evitarse por completo.

Las células envejecen y se vuelven menos eficientes. Otras células viejas mueren y no pueden ser reemplazadas. Esto lleva a los órganos vitales a funcionar ‘menos bien‘. En algunos órganos algunas células mueren pero no son reemplazadas y por lo tanto los hacen menos eficientes. Los músculos intercostales y otros músculos accesorios de la respiración, incluyendo el diafragma, se vuelven débiles. Los pulmones también se vuelven débiles e incapaces de combatir infecciones como neumonía, pleuresía, etc. Los riñones tienden a encogerse y esto lleva a muchas complicaciones. El corazón y los vasos sanguíneos comienzan a perder su elasticidad. Hay un declive en la salud a medida que uno envejece. Seguramente el estilo de vida saludable, la práctica del yoga sin duda ayudará a ralentizar el proceso de envejecimiento, pero uno inevitablemente tiene que aceptar el proceso de envejecimiento.

Hay varios sistemas que se dice que son útiles para aceptar el proceso de envejecimiento y el inevitable final. Las filosofías védicas Samkhya, Yoga y Vedanta revelan la  sorprendente verdad sobre el yo real. El yo real que es la conciencia inquebrantable y en medio del envejecimiento de todas las partes del cuerpo permanece sin cambio, declaran. Esa es la verdad sobre uno mismo y recomiendan que uno comience a considerar el atma como el yo y no el cuerpo en decadencia. Así, mientras todas las partes del cuerpo se descomponen, el núcleo de cada uno -el yo- no experimenta ningún cambio y, por lo tanto, es inmortal. ¿Podría esta conciencia ser una manera de aceptar los deprimentes cambios  de la vejez y el inevitable fin del cuerpo?

Como veis, el maestro, en su sabiduría, termina con una pregunta. Es decir, no afirma taxativamente, sino que solo sugiere, que la filosofía yóguica puede ser una forma de afrontar la difícil realidad que supone envejecer.

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