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El yoga NO es una religión

Ayer noche mientras cenaba con mi familia, comenté que iba a escribir una entrada en mi blog sobre los cakras (que será la próxima). La respuesta de mi hijastra, Giulia, fue reveladora: “A mí del yoga solo me interesa la parte física”. Ella tiene 22 años y apenas acaba de empezar a practicar, y como ella, mucha gente joven y no tan joven no está interesada en la parte espiritual de la práctica yóguica. De hecho yo misma cuando me acerqué al yoga por primera vez ni siquiera sabía que detrás de las asanas hubiera toda una filosofía de vida. Así que decidí posponer mi escrito sobre el cuerpo energético.
Lo bueno del yoga es que no es dogmático y totalitario como una religión: tú puedes tomar lo que te interese, nadie te juzgará ni condenará por ello. Si solo te atrae el mero ejercicio corporal, no es necesario que vayas más allá. Nadie te va a obligar a hacerte vegetariano, a leer los antiguos tratados de filosofía, o a creer en el poder de los mantras, ni siquiera a meditar. Como mucho es posible que algunos instructores te recomienden algunas de estas cosas o te introduzcan en ellas. Pero no existen imperativos absolutos en yoga. Por fortuna, el yoga NO es una religión.

Es cierto que está presente en algunas religiones, pero no es una religión en sí mismo. Es decir, algunas religiones incluyen el yoga pero el yoga no incluye ninguna religión. Uno puede ser completamente agnóstico, y realizar sus asanas “religiosamente” todos los días. Del mismo modo que puede hacerlo un católico practicante, un musulmán, un judío, un budista o un hindú.De hecho tanto el budismo como el hinduismo tienen muchas cosas en común con el yoga y se originaron en la misma tradición espiritual del lejano Oriente. Pero, insisto, son cosas diversas.


¿En qué se diferencia el yoga de las religiones?

  • No existe una divinidad a quien adorar.
  • No hay servicios a los que deban acudir los practicantes.
  • No tiene una iconografía sagrada.
  • No tiene un credo que deba ser aceptado de forma incondicional.
  • No se realizan rituales.
  • No hay clérigos, sacerdotes u otro tipo de líderes.
  • Tampoco hay un líder global.
  • No tiene una estructura institucionalizada.
  • No es necesario ningún ritual iniciático o de ingreso.
  • No tiene una red de templos o lugares sagrados.
  • No requiere fe.
Y con respecto a este último punto, lo mejor de todo, es que aunque solo realices las asanas como ejercicio físico, sus beneficios llegarán igual. Es decir, no hace falta creer. En este caso, no se exige la fe para alcanzar “la salvación”. Solo es necesaria una práctica constante y adecuada para que el yoga despliegue todas sus bondades sobre el que lo hace. Es algo parecido a lo que sucede con la hipnoterapia. Recuerdo que hace tiempo invité a mi compañero a una sesión de hipnosis para dejar de fumar. Él era un escéptico absoluto. Y el hipnoterapeuta nos dijo: “No importa para nada, aunque tú no creas que es posible, dejarás de fumar igualmente”. Y así fue, esto ocurrió hace más de tres años y no ha vuelto a fumar desde entonces. ¿Magia? Es posible, si queremos incluir bajo ese nombre todo aquello que la ciencia no puede todavía explicar.
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