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Día 1: una ética para Anna María

Lunes 1 de julio de 2013.- Día 1

Lo que recuerdo del primer día es que llegué al estudio poco antes de las nueve. La mayoría de los alumnos del entrenamiento estaban ya allí, esperando en la pequeña recepción. Crucé algunas palabras con Melisa, una chica de New Jersey que se acaba de mudar a San Francisco. Saludé a algunos más y nos dijeron que subiéramos al último piso para la clase.
El estudio,Yoga Garden of San Francisco, situado en el 286 de Divisadero St., es una antigua casa victoriana construída en 1880, que ha sido rehabilitada en sucesivas ocasiones. Ha servido de sede para interesantes actividades antes de convertirse en estudio de yoga: fue una capilla de dominicos durante 30 años, un club de jazz en los años 30, y fue el lugar de nacimiento y sede por muchos años de la KQED 88.5 FM, una popular cadena de radio. Después se convirtió en estudio de grabación y edificio de oficinas, hasta llegar a ser lo que es hoy.

Así que subimos los tres pisos por las escaleras enmoquetadas y estrechas, tan típicas de San Francisco, y alcanzamos el ático: una espaciosa habitación con el suelo de láminas de madera y grandes ventanales que la llenan de luz.

        

 

Nuestro primer profesor fue Jonathan Isaacs, quien después de guiarnos en una práctica de vinyasa bastante intensa, nos dio una dio una interesantísima conferencia sobre la ética del yoga, tal como se describe en los Yoga Sutra de Patanjali, considerado texto fundacional del Raja Yoga. En los aforismos de Patanjali, se habla de las ocho extremidades o pilares del yoga. Los dos primeros son el yama y el niyama, que podrían definirse como una serie de principios para relacionarnos conscientemente con nosotros mismos (yama) y con el resto del mundo (niyama).
Si creyera en la providencia diría que este encuentro mío con el yoga ha sido providencial. En muchos aspectos pero concretamente en uno. Me explico: ni Mario ni yo somos religiosos, y andábamos bastante preocupados por encontrar una ética adecuada que transmitirle a nuestra hija. Cuando escuché los diez principios que constituyen el yama y niyama, me dije: hela aquí, la ética para Anna María.
Los cinco principios que constituyen el yama, o disciplina externa son:

 

  1. AHIMSA, consiste en el compromiso de no dañar. Asentarse con firmeza en la no violencia crea un ambiente en el que los demás pueden abandonar su hostilidad (Yoga Sutra 2, 35)
  2. SATYA, la veracidad hacia nosotros mismos y los demás.
  3. ASTEYA, significa no apropiarnos de los bienes de otra persona.
  4. BRAHMACHARYA, se refiere a la continencia o moderación que debe guiar nuestros actos.
  5. APARIGRAHA, o desprendimiento alude a la conveniencia de liberarnos de los deseos, del apego, de la necesidad de acumular cosas.
Y los cinco principios que deben guiar la conducta hacia nosotros mismos (niyama) son:
  1. SAUCA consiste en mantener una dieta e higiene adecuadas en el aspecto físico, y en abandonar los pensamientos perniciosos y sustituirlos por pensamientos sanos.
  2. SANTOSA o aceptación, el contentarse con lo que uno tiene en cada momento. Abandonar el apego hacia las cosas exteriores es la fuente de la felicidad.
  3. TAPAS (no, no se refiere al jamoncito y las aceitunas, lo siento :-), es la disciplina intensa, la perseverancia, la adquisición de un ferviente compromiso.
  4. SVADHYAYA es el famoso Conócete a ti mismo, que también rezaba el oráculo de Delfos.
  5. ISVARA-PRANIDHANA consiste en orientar la mente para que cada pensamiento, palabra o acción apoye la meta de conocer la pura conciencia o púrusa. Se interpreta también como la conveniencia de dedicar la vida a un fin o propósito superior.
¿No es asombroso? En tan pocas palabra una ética completa capaz de fundamentar una vida noble. Ahora, no es nada fácil aplicar estos principios. De la dificultad que entraña cada uno podemos hablar otro día.
Namasté.
6 comentarios
  1. Capo
    Capo Dice:

    Mi sembra un’ottima idea per Anna Maria. Se poi l’etica e’ legata anche all’esercizio del proprio corpo, ancora meglio. Tra l’altro Anna Maria e’ un incanto da vedere quando si mette a fare Yoga!

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  2. Rana_beers
    Rana_beers Dice:

    A ver, el Bramasarya no me mola mucho, de qué tipo de continencia o moderación estamos hablando?? ya sabes que ssoy excesiva en muchos aspectos…; por otra parte, el Aparigraha, si se refiere a deseos de cosas materiales, ok, pero en general, tener deseos de lograr cosas en la vida me parece positivo, supongo que no se refiere a ésto último. Yo, personalmente, nunca he estado de acuerdo con la famosa frase “La felicidad es la ausencia de deseo”.En este mismo sentido Santosa, no sé, no sé… nunca he sido de aceptar las cosas y ya está. Una cosa es temporalmente, pero si supone aceptar una situación que no es adecuada ni positiva, pues como que no.
    Por lo demás, suena bastante bien, aunque el último(menudo nombrecito) no lo entiendo mucho. Tampoco estoy en absoluto de acuerdo con los nombrecitos, cómo vamos a saber lo que hay que conseguir si no se entiende un pijo??No se podrían castellanizar, filóloga??Para uno que hay guay que se entiende, Tapas, va y no consiste en comer tapas como locos hasta reventar(encuéntrame la filosofía que se guía por este tipo de cosas, porfa)
    Por último, la Asteya, de vez en cuando, con los tiempos que corren, no se podría flexibilizar? ¿dónde quedan frases tan míticas como” tú culo es mi culo”, “show me the money” ,…?
    Oye, fuera bromas ya, espero que no te moleste que te llene el blog con tonterías, si eso lo borras. Sólo quería que supieras que lo he leído y me encanta si estáis disfrutando con esto

    Responder
  3. Noelia Insa
    Noelia Insa Dice:

    Hola, Anita! No me molesta para nada. Me encanta. Y algunas cosas de las que dices las pensé yo también. Pero son principios tan escuetamente esbozados que se prestan bastante a la interpretación. Y sin duda, creo que es posible y necesario adaptarlos a la circunstancia temporal, cultural, etc. de cada uno.
    Bramasarya para mí es mantenerse en el centro, buscar el equilibrio, no excederse. Es decir, no significa no beber alcohol, por ejemplo, sino no pasarse, no hacerlo hasta el extremo de dañarte a ti mismo o a otros porque entonces estarías además contrariando el principio de la no violencia (ahimsa). No significa no comer carne sino hacerlo con moderación, justo la que necesitas, la que tu cuerpo te pide. ¿Para qué más?
    Aparigraha en este particular momento histórico yo lo interpreto como una huída de la esclavitud del consumismo. Tener deseos de mejorar como persona, de alcanzar metas, no creo que vaya en absoluto contra el aparigraha, siempre que tales deseos no te hagan sufrir demasiado, es decir, siempre que no los agarres con tanta fuerza que te obsesionen.
    El contentamiento (santosa) no creo que impida el intento de salir de situaciones inadecuadas o negativas. Yo más bien lo interpreto como la conveniencia de buscar lo bueno incluso en tales circunstancias, mientras trabajas para mejorarlas. Porque lo único seguro que tenemos es el aquí y ahora.
    El último (isvara-pranidhana) no es fácil de explicar, enlaza con toda la filosofía del yoga: se supone que la más alta aspiración del individuo es alcanzar, a través de diversos caminos como la meditación, la unión entre el yo y el todo. En fin, ¡ahí queda eso!
    Con asteya estoy completamente de acuerdo, sin vergüenza!! 🙂 Y “tu culo es mi culo” no pierde vigor: si alguien te ofrece sus cosas ya no te las estás apropiando indebidamente.
    Los nombres están en sánscrito porque ese es el idioma del yoga, en el que están escritos los Yoga Sutra de Patanjali y otros textos clave. Se usan como etiquetas, pero claro que se pueden traducir, de hecho yo los he traducido, no?
    Lo de tapas, he de reconocerlo, me jodió a mí también, jajajjajajajaa. Pero no me negarás que una adecuada disciplina, la tenacidad para perseguir las propias metas, es algo que quieres transmitirle a tu hijo.
    Bueno, peque, que me encanta que me leas y me dejes este como siempre estimulante feedback.

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  1. […] connotaciones religiosas. Estos sencillos diez preceptos contienen la guía para construir toda una ética de vida, para mostrarnos cómo comportarnos con nosotros mismos y con los […]

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