Autoconciencia

El yoga es un viaje de auto descubrimiento, de exploración de nuestra realidad interior. El yoga nos ayuda a observarnos a nosotras mismas y ser más conscientes de quién somos y por qué hacemos lo que hacemos. Por eso me ha parecido muy oporturno compartir en el blog este interesante artículo de nuestra colaboradora Edith Gómez, donde nos habla de cómo desarrollar la autoconciencia para alcanzar una vida más plena y feliz.

Cuando vivimos nuestra propia realidad hay cosas de las que no nos damos cuenta. Pero, cuando se trata de los demás, entonces sí vemos cosas que ellos no ven. ¿De qué trata esto? Quiere decir que en algunas ocasiones hay que detenerse por un momento y reflexionar sobre lo que estamos haciendo cada uno de nosotros.

El motivo de este llamado se debe a que podríamos estar viviendo una vida sin sentido alguno, guiados por un modelo en el cual vamos repitiendo las mismas acciones en todos los ámbitos de nuestra vida.

Si tomamos el camino para llegar a la autoconciencia podremos observar que con frecuencia nos ocurren los mismos problemas en el trabajo, el amor, las finanzas, la salud, hasta que finalmente decimos: siempre me ocurre esto a mí.

Estas situaciones desagradables no ocurren por sí solas, somos nosotros quienes de manera inconsciente creamos las condiciones para que afloren. Por ello, es frecuente buscar culpables cuando se presenta un problema y nunca pensamos en que quizás el único culpable es uno mismo.

Cuando vivimos a ciegas, es decir, sin ningún tipo de conciencia sobre nuestras acciones, nuestros hijos u otros miembros de la familia también empiezan a vivir igual, lo cual nos permite hacer una afirmación mucho más fuerte: pudiese ser que hemos heredado los patrones de vida de nuestros antepasados y hemos estado viviendo conforme a ellos todas nuestras vidas.

Esto no suena tan ilógico cuando conocemos la historia de nuestra familia y nos percatamos de muchos eventos que continúan repitiéndose en el árbol familiar.

Hacernos conscientes de estos hechos nos da una oportunidad para revertirlos y empezar a vivir distinto. Este camino sólo es posible desde la autoconciencia, sólo de esa forma podremos tener una vida feliz.

La autoconciencia nos llevará seguidamente a introducir cambios en nuestra vida, será como un despertar que nos llama a vivir desde nuestra propia identidad. Por medio de esta puedo conocer cuáles son mis puntos fuertes, cuáles son mis debilidades y hacia dónde puede llevarme cada una de ellas.

Una vez que identificamos los puntos con mayor debilidad en nuestra vida, estaremos en capacidad de implementar las técnicas necesarias para ver las cosas de otra manera, actuar de forma consecuente y cambiar nuestra realidad.

Los actos conscientes se identifican porque al vivirlos estamos en el ahora con todo nuestro ser y nuestra mente, sin ninguna interferencia entre nosotros y lo que ocurre.

Seguramente, también te ha ocurrido que haces algunas tareas de manera distraída, y que incluso tal vez te preguntes luego si has hecho ya X cosa. Esto te sucede porque no estás totalmente en el acto, no estás ejecutando un acto consciente. Hay una parte de ti que no siente lo que estás diciendo o pensando, sino que estos elementos se encuentran desconectados. No hay consciencia en ese momento de tu vida.

Si te propones recordar la última vez que fuiste consciente de algún acto que hayas ejecutado, no serás capaz de lograrlo porque todo lo que hagas serán intentos de interpretación de alguna situación vivida, pero cuando eres plenamente consciente de un acto es que te encuentras con la receptividad necesaria para comprender qué está ocurriendo verdaderamente, y empezar a cambiar tu contexto.

Seguidamente, compartiremos contigo tres pasos iniciales que te ayudarán a acercarte al propósito de vivir desde la profundidad de los actos conscientes, para que finalmente vivas la vida que siempre has soñado, pero que hasta este momento no habías podido.

 

3 pasos para desarrollar la autoconciencia

Toma la decisión de verdaderamente querer vivir desde la autoconciencia.

Una vez que la hemos adquirido no habrá forma de ver nuestros actos de manera igual, sino que lo haremos desde el conocimiento y la comprensión de lo que nos ha llevado a actuar de un modo y no de otro. Si has decidido empezar a vivir desde esta verdad, puedes dar el siguiente paso.

 

Empieza a ver con otros ojos todo cuanto te rodea.

Empieza a enfocar tu atención en todas las acciones que llevas a cabo. Por ejemplo, escoge un día y luego de llegar a tu trabajo cuando sepas que no tendrás interrupciones sino que te encontrarás a solas, cambia algunas cosas de tu rutina, siendo consciente de ello. Si al llegar te quitabas los zapatos y luego ibas a cepillarte el pelo o lavarte la cara y finalmente darte una ducha, invierte el orden. Llega a casa, cepíllate y lávate la cara primero, luego quítate los zapatos y luego ve a la ducha. De este modo, estarás haciendo una ruptura en el patrón de tu cotidianidad, y esto te permitirá estar consciente de lo que haces. Hazlo sólo por 10 ó 15 minutos cada día. Un día no necesitarás calcular el tiempo, simplemente estarás viviendo conscientemente.

 

No olvides sucesos diarios en los que hayas sentido rabia o molestia.

En ciertos momentos nos alteramos, tenemos problemas con otras personas, pero llegamos a casa y preferimos olvidar el episodio, no pensar más en este. Tomando esta posición sólo seguiremos viviendo el problema de forma permanente en nuestra vida. Conviene recordarlo, volver a vivirlo –cuando estamos sin nadie alrededor- y preguntarnos qué desencadenó la emoción negativa. Cuando tengamos esta respuesta, al momento que aparezca de nuevo la raíz, podremos cortarla al instante y evitarnos un mal rato. Esto equivale a llevar nuestra consciencia a un nivel superior.

Ya ves por qué son sólo tres pasos, y son iniciales, porque el resto lo tendrás que hacer tú. Son tres pasos que no son para nada fáciles, y muchas veces podría volverse complicado ejecutarlos. Pero a medida que lo hagamos con más frecuencia esto irá llegando más adentro y un día no será necesario tener que hacer esfuerzos para vivir actos conscientes.

Por último, si aún sientes que te resulta muy difícil ser consciente y cambiar tu modo de vida, entonces puedes reforzar estos consejos con ayuda de un terapeuta, ya que de lo contrario jamás dejarías de repetir hechos en tu vida, ni escapar de los problemas que estos traen a tu vida.

 

Edith Gómez es editora en Gananci, apasionada del marketing digital, especializada en comunicación online. Se niega a irse a la cama cada noche sin haber aprendido algo nuevo. Le inquietan las ideas de negocio y, más aún, aportar una mirada creativa al pequeño mundo en el que vivimos.

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