Una meditación de Navidad

Que me perdonen los puristas del género, los ortodoxos de la meditación zen, vipassana o trascendental, pero hoy quiero proponer una meditación distinta. Se me ha ocurrido esta mañana durante mi práctica. Me ha venido a la memoria aquel maravilloso cuento de Dickens: A Christmas Carol, (Cuento de Navidad), en que el avaro Sr. Scrooge recibe la visita del fantasma de las Navidades pasadas, presentes y futuras.

Algo así es lo que os propongo: un paseo mental por las Navidades de vuestra vida, las que pasaron, las que estáis viviendo ahora y las que están por venir. Pararnos a reflexionar un poco acerca de nuestras vidas puede ayudarnos a verlas con perspectiva, a reconocer lo que hicimos bien y mal en el pasado, lo que nos aportó felicidad y lo que en cambio nos hizo sufrir. Nos permite esbozar cómo queremos que sea nuestro futuro. Y sobre todo, nos hace conscientes de lo que está sucediendo en el presente.

Si quieres practicar esta meditación te propongo los siguientes pasos:

  1. Busca un lugar y un momento tranquilos. Desconecta el móvil y asegúrate de que no te van a interrumpir en los próximos 15 minutos (lo sé, esto último a veces es misión imposible ;-))
  2. Adopta una postura adecuada para meditar. Lo mejor es sentarte en el suelo sobre un cojín de meditación o varias mantas dobladas, de manera que tus caderas queden ligeramente más altas que las rodillas. Endereza bien la espalda.
  3. Comienza a relajar el cuerpo. Haz un repaso mental de todas las partes de tu cuerpo y trata de liberarlas de tensión.
  4. Presta atención a tu respiración. Empieza a observar cómo entra el aire por tus fosas nasales, los movimientos corporales que se producen al inspirar, la expiración, el tacto del aire al salir por tus fosas nasales. Haz diez respiraciones completas, lentas, tranquilas, sin forzar nada, simplemente observando las sensaciones.
  5. Cuando tu cuerpo ya esté tranquilo y tu mente relativamente en calma, comienza a observar tu pantalla mental. Me refiero al espacio interior de la frente, situado ligeramente por encima de los ojos. Imagina que es una pantalla de cine donde se va a proyectar una película de la que tú vas a ser un mero espectador.
  6. Poco a poco, deja que aparezcan en la pantalla imágenes de las Navidades de tu infancia. Piensa en cuando tenías menos de diez años. Trae a tu mente las personas, los colores, los lugares y sonidos. Observa todo como un espectador, trata de no identificarte. Volver al pasado puede ser bastante intenso, y pueden aflorar emociones poderosas. Intenta no dejarte llevar por ellas, sólo contempla. Pero no las reprimas tampoco.
  7. Después de unos instantes, vuelve a las Navidades entre tus 10 y tus 20 años: el final de la infancia, la adolescencia y primera juventud. No selecciones los recuerdos. Deja que brote lo que tenga que brotar.
  8. Contempla después las Navidades de la década siguiente: entre los 20 y los 30 años. Y así sucesivamente, hasta llegar a la actualidad.
  9. Observa ahora el momento presente: las personas que te acompañan en estos días, las emociones que sientes. Solo observa, sin juzgar.
  10. Por último, imagina cómo te gustaría que fueran las Navidades que te quedan por vivir: qué personas quisieras tener a tu lado, cómo te gustaría estar (física, mental y espiritualmente), qué cosas te gustaría que cambiaran. Observa la escena de las Navidades futuras con todo lujo de detalles, exactamente cómo te gustaría que fueran.
  11. Para terminar, vuelve a prestar atención a tu respiración y comienza a mover pequeñas partes de tu cuerpo. Recupera la consciencia del lugar y el momento en que te encuentras. Levántate despacito. Tómate tu tiempo para volver a tus actividades.

Del mismo modo que la visita del fantasma de la Navidad cambió radicalmente la vida del señor Scrooge, estoy convencida de que la meditación, practicada con constancia, puede transformarnos profundamente para mejor.

¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!

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¿Qué está frenando tu práctica de yoga? 4 cosas que debes conocer para no estancarte en tu práctica.

Hace tiempo escribí una entrada sobre algunos aspectos del yoga que es difícil aprender a través de las clases online. En aquella entrada hablé principalmente de algunos aspectos físicos del yoga, tal como aprender a explorar tus límites, a distinguir la intensidad del dolor, o a utilizar el dolor como feedback. Hoy me gustaría analizar, siguiendo el excelente ensayo de Joel Kramer: Yoga as Self-Transformation, algunos factores psicológicos que pueden estar frenando nuestra práctica.

Durante miles de años, el yoga ha sido un poderoso instrumento de transformación y crecimiento. Sin embargo, los que lo practicamos, afrontamos muchas veces circunstancias que frenan este proceso de cambio. La propia resistencia al cambio, nuestros hábitos o estilos de vida, las comparaciones… son factores que dificultan la transformación. Por otra parte, hacernos conscientes de la evolución que está teniendo lugar en nosotros mismos, nos permite entender también los cambios a nuestro alrededor, y poco a poco llegamos a comprender que formamos parte del Todo.

Resistencia.

En yoga nos enfrentamos a muchos tipos de resistencia: puede haber cierta resistencia en los músculos y el cuerpo en general, pero la mayor parte de las cosas que limitan o entorpecen nuestra práctica residen en la mente más que en el cuerpo.  La resistencia mental puede tomar muchas formas: excusas, olvidos, pereza o incluso puede manifestarse como una enfermedad o una lesión. Minimizar la resistencia mental es la clave para superar las resistencia física.

Observar a qué nos resistimos puede darnos mucha información acerca de nosotros mismos. Podemos preguntarnos: ¿por qué hago yoga? ¿Lo hago tal vez por miedo a la enfermedad, a envejecer, a la muerte? ¿O es la ambición la que alimenta mi práctica? ¿Practico porque ambiciono superarme, destacar sobre el resto de la gente, aparentar juventud, ganar salud o belleza? Por supuesto, todos tenemos miedos y ambiciones, y hasta cierto punto pueden ser positivos. El problema es cuando el miedo nos paraliza y la ambición nos empuja demasiado. El riesgo es que dejemos que estas emociones tomen el control de nuestro yoga. Cuando esto sucede, la mente está orientada hacia el pasado o hacia el futuro, de modo que olvidamos la verdadera esencia del yoga: existir aquí y ahora con una mente en calma.

Hábitos.

A medida que avanzamos en la vida todos vamos acumulando una serie de hábitos de comportamiento. Estos hábitos son útiles en muchos casos, nos sirven para ordenar nuestras acciones hacia un objetivo, nos dan seguridad. El problema es cuando estos hábitos comienzan a dominar nuestras vidas de forma inconsciente, se convierten en filtros a través de los cuales observamos el presente. Esto nos hace funcionar en modo automático, como máquinas. Y, en palabras de Joel Kramer: si te pierdes el presente, te pierdes todo lo que hay. (If you miss the present, you miss all there really is.)

Por otra parte, los hábitos estrechan nuestra mente. En la medida en que nos marcan un camino a seguir, limitan nuestra creatividad. Una mente rígida limita el rango de lo que es posible o no para nosotros. Nuestras creencias, valores, posturas mentales, deseos, etc., construyen nuestra auto-imagen, que después condiciona lo que pensamos y cómo nos comportamos. A través del yoga, nos hacemos conscientes de estos hábitos de pensamiento: los pasamos , y con esto los derrotamos, nos liberamos de su yugo, del condicionamiento automático que operaban sobre nosotros. Y así, aumentando nuestra consciencia, expandimos nuestra libertad.

Otras veces persistimos en nuestros malos hábitos sin saber por qué. ¿Cuántas veces te has preguntado: por qué no puedo dejar de fumar, o por qué como sin hambre mientras veo la televisión? ¿Por qué perseveramos en comportamientos autodestructivos? Parte de la respuesta es que nuestro impulso de auto destrucción se alimenta de placeres inmediatos aunque el resultado final sea negativo, es decir, escogemos la gratificación momentánea frente al beneficio a largo plazo. Y aquí es cuando muchas personas me preguntan: ¿pero por qué tengo que dejar de beber vino o comer carne para hacer yoga? Mi respuesta es siempre la misma: NO TIENES QUE HACERLO, SI NO QUIERES. En realidad esta respuesta encierra una trampa, porque yo sé que tarde o temprano, si continúan con su práctica, estas personas QUERRÁN, elegirán dejar de consumir vino o carne en exceso, elegirán dejar de fumar, optarán por un estilo de vida más saludable, de forma voluntaria. Este es uno de los mayores regalos que nos hace el yoga: nos empuja hacia lo que es más apropiado y beneficioso para nosotros mismos. 

El yoga te vuelve más sensible hacia la vida, y te hace preferir aquello que beneficia tu salud.

Competencia y comparación.

Solemos decir que el yoga es una práctica no competitiva. Sin embargo, nuestra mente tiene una vertiente competitiva que no podemos ignorar. El impulso de competir está inscrito en nuestros genes probablemente, como mamíferos que somos, abocados a sobrevivir en un entorno hostil y con recursos insuficientes para todos. Por eso, es difícil luchar contra este afán de competencia. Incluso puede que no sea beneficioso para nosotros tratar de reprimir nuestra competitividad: si nos decimos que competir es malo, nos sentiremos culpables cuando observemos este impulso natural en nosotros, y trataremos de esconderlo. Esto puede tener efectos negativos, como siempre que se reprime una emoción. Por tanto, conviene aceptar que nuestra mente es competitiva, explorar este aspecto de nuestra naturaleza, para que no aflore de forma inconsciente.

Tal vez una forma de afrontarlo, es distinguir competencia de comparación. La comparación es absolutamente aceptable y necesaria. Para progresar necesitamos compararnos. Compararnos con nosotros mismos, nuestro yo actual con nuestro yo anterior, nuestra práctica de hoy con la de ayer o la del año pasado. Compararnos con los demás: el proceso de aprendizaje requiere observar al maestro y comparar nuestros resultados con los suyos. La comparación es una herramienta indispensable y muy útil, en el sentido que nos brinda información muy valiosa. Por tanto la comparación es positiva y debe utilizarse como fuente de feedback.

 

Evolución.

El yoga es en esencia una mirada hacia nuestro interior para responder a la pregunta intemporal de ¿quién soy yo?. A medida que indagas en las regiones más profundas de tu ser, alcanzas un conocimiento no solo acerca de ti como individuo, sino también de ti como parte del tejido de la vida. Comprendes que el cambio es inherente a todo lo que existe y por tanto también a ti mismo. El movimiento es la esencia de la energía, de las relaciones, del crecimiento.

La evolución es la forma en que este movimiento se expresa en el universo. Se puede entender como el cambio de las formas hacia una mayor complejidad y adaptabilidad.

El yoga nos ayuda a superar la falacia de la separación, a comprender que formamos parte del todo, que no existimos separadamente sino que formamos parte del universo, y que nuestra propia evolución se integra en el gran proceso evolutivo de la vida.

 

Si conseguimos hacernos conscientes de estos factores, nuestra práctica de yoga podrá progresar y convertirse en un verdadero instrumento de transformación y crecimiento.

Namasté,

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7 IDEAS PARA REGALAR (O QUE TE REGALEN) SALUD ESTA NAVIDAD

¿Qué decimos todos los años el día 23 de diciembre mientras nos toca tirar todas nuestras papeletas de lotería? Exacto: por lo menos, que tengamos salud.
¿Te imaginas que pudieras pedir a Papá Noel buena salud para ti y tu familia para todo el año? O, ya que estamos, para toda la vida, ¿por qué no? ¿Suena ilusorio? Tal vez. La buena noticia es que SÍ PUEDES. Alguien dijo (creo que fui yo :-): no pierdas el tiempo buscando la felicidad, en lugar de eso, crea las condiciones para que suceda. Y lo mismo se puede aplicar a la salud. Quizá no podamos pedir a Santa un saco de salud, pero hay muchas pequeñas cosas que sí podemos pedirle y que nos ponen, sin duda, en el camino de conseguir una vida más saludable.
Y como sé que probablemente estás demasiado ocupada/o preparando la cena de Nochebuena para 20 personas, comprando regalos, envolviendo paquetes y pensando en todo el mundo menos en ti, me he tomado la libertad de escribir tu carta a Papá Noel con 7 regalos saludables.
  1. Una botella de agua de acero inoxidable o vidrio: uno de los hábitos que debes adquirir desde ayer, si no lo tienes ya, es beber al menos dos litros de agua al día. Hacerte con una botella de un litro de un color atractivo y que puedas llevar a todas partes puede ayudarte mucho. MUY IMPORTANTE: asegúrate de que no contiene BPA (bisphenol A), por eso te recomiendo que no sea de plástico sino de acero inoxidable o vidrio.

    botella

    En Navidad, como el resto del año, no olvides beber al menos dos litros de agua al día. Llevar contigo tu propia botella es la opción más ecológica.

  2. Una bonita tetera: aparte de los beneficios intrínsecos del té, el ritual de su preparación es también meditativo y curativo. Hay muchísimas teteras en el mercado que te pueden ayudar a iniciarte en el disfrute de las miles de variedades de té. Además es una deliciosa forma de ingerir más agua. Conste que no obtengo comisión de Amazon (¡ojalá!) pero he buscado este enlace para facilitarte que encuentres la tetera de tus sueños, luego puedes comprarla donde quieras (por lo menos hasta que Amazon me ofrezca comisiones 😉Tetera
  3. Una batidora de vaso potente, o mejor batidora-licuadora: la forma más sana de empezar el día es con un buen batido o zumo de frutas, vegetales de hoja verde y proteínas. Si todavía no la tienes, asegúrate de que alguien que te quiera mucho te regale este instrumento imprescindible. He aquí un link con diversas opciones. En EEUU todos me recomendaban la Vitamix, pero no llegué a probarla.
    Vitamix

    Vitamix

  4. Una cesta de súper-alimentos o super foods como dicen los americanos. Esto es más bien una buena idea para regalar. En una cesta de mimbre coloca todos aquellos alimentos que se han ganado la etiqueta de “super-foods” por su gran valor nutricional y su probada contribución a la buena salud: un kilo de quinoa, otro de lentejas y otras legumbres como garbanzos o alubias, nueces y almendras crudas, una bolsita de bayas de goji, otra de semillas de lino, semillas de girasol, un buen aceite de oliva, miel. ¡Todo orgánico, no lo olvides!frutos secos
  5. Un buen libro de cocina ecológica. Por ejemplo, Huerto ecológico, cocina ecológica, un libro donde encontrarás todo la información necesaria para cultivar tus propios productos (si tienes la suerte de tener tu propio trocito de Tierra), así como un recetario para hacer deliciosos platos de cocina ecológica y de temporada. La mejor forma de comer sano es hacerlo tú mismo.
  6. Un curso de meditación: en mi página Facebook no me canso de colgar posts acerca de los beneficios de la meditación. También en este blog puedes encontrar algunas entradas que cantan las loas de esta práctica milenaria que solo tiene ventajas. Hay muchos estudios que ofrecen cursos de meditación, así como páginas web. En Valencia he encontrado este centro que ofrece cursos presenciales y on line. También me gusta mucho la Escuela de Meditación de Juan Manzanera, donde puedes encontrar muchas meditaciones guiadas. Si hablas bien inglés puedes probar el programa de meditación de Oprah Winfrey y Deepak Chopra, un súper ventas en EEUU (puedes encontrarlo en este enlace.) Si no lo has hecho todavía, iniciarte en la meditación puede ser uno de tus objetivos para el año nuevo.
  7. Y por último, pero no menos importante, un bono de clases de yoga. De hecho, si solo puedes pedir un regalo, pide éste. Estoy convencida de que va a ser el que mayor beneficios te reporte. Pídele a Papá Noel un mes de clases de yoga en algún buen estudio. El yoga mejorará tu vida sin lugar a dudas: ganarás vitalidad, flexibilidad, masa muscular, reducirás el estrés, perderás peso (si lo necesitas), aumentará tu creatividad… ¿No me crees? Pruébalo. Si no puedes asistir a un centro de Yoga, tienes la posibilidad de hacerlo en casa: Aomm.tv te ofrece clases de todos lo estilos y niveles, en español y por un precio muy asequible. Regala una suscripción a esa persona cuya salud te preocupa. Verás que te lo agradece. ArdhaMatsyendrasana

En fin, ahora ya solo depende de ti hacer que el 2017 sea el año más saludable de tu vida. Además, piensa que tu salud repercute directamente en la salud de tu familia: en primer lugar, porque solo si estás sana/o podrás hacerte cargo de todos como vienes haciendo. En segundo lugar, porque si tú acoges hábitos saludables serás un buen ejemplo para tus hijos que los aprenderán y adquirirán también (y eso sí es un regalo para toda la vida). Y por último, una buena salud física es la base del equilibrio y la salud mental, imprescindibles para convertirte en el verdadero fundamento de tu familia.

Namasté.

Las 15 mejores postales de Navidad para yoguis.

La Navidad llega siempre acompañada de una imaginería y una cromática características: los verdes y rojos, las figuras de Papá Noel (o Santa Klaus, San Nicolás, Pere Noël…) y todo lo que rodea a este entrañable personaje: renos, elfos, trineos… El árbol de Navidad, el muérdago. Y en los países católicos los tres reyes magos, la estrella… Normalmente estas imágenes nos enternecen, probablemente porque nos recuerdan nuestra infancia, el tiempo en que todas estas cosas eran reales para nosotros.

Cuando además los ilustradores deciden hacer que Papá Noel se dedique a la anciana práctica del Yoga, el anacronismo resulta divertido y adorable.

 

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Santa necesita meditar un poco estos días.

 

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Santa warrior 2

Santa se prepara todo el año con Yoga 😉

 

¡Buen hanumanasana, Santa!

¡Buen hanumanasana, Santa!

 

 

yoga-navidad

Chicas, la Navidad es una locura, pero meditar un poco en cualquier ocasión, siempre ayuda.

 

 

Yoga Christmas

La secuencia de Santa 😉

 

Christmas yoga

Y así es como Papá Noel mantiene centrados y preparados a sus ayudantes…

 

papás noel

¡Claro, el Yoga incrementa la masa muscular! ¿No lo sabías?

 

sirsasana - change your point of view

El yoga te ayuda a cambiar tu punto de vista.

 

Christmas Yoga cookies

Yogi cookies!! Si además las haces de jengibre, panela y harina integral órganicos, pueden ser el dulce de Navidad perfecto.

 

Christmas tree Yoga

Este sí que es un árbol de Navidad para yogis.

 

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Y, “at last but not least”, para todos mis Ashtangis, he aquí Santa recitando el mantra de apertura. NAMASTÉ.

 

¡Feliz Navidad, bellezas!

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